La nafta aumentará cada tres meses y en enero la suba será del ocho por ciento

Economía 19 de diciembre Por
El gobierno y las petroleras, a punto de cerrar el acuerdo; habrá una fórmula de ajuste por la devaluación, el precio del crudo y de los biocombustibles.
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El gobierno está a punto de acordar con el sector privado un nuevo marco para aumentar los precios de las naftas y el gasoil, cuyas remarcaciones en las pizarras de las estaciones de servicio suelen despertar críticas entre los automovilistas y alimentan la inflación.

Desde hace semanas funcionarios del Ministerio de Energía, a cargo de Juan José Aranguren , trabajan con las compañías para establecer un mecanismo de revisión periódica de los combustibles. Así lo confirmaron dos fuentes del sector privado y una oficial. Todos pidieron reserva de su nombre.

El plan consiste en establecer un esquema de revisión trimestral de precios en base a una fórmula que contemple los principales factores que afectan a los valores de las naftas y el gasoil, entre los que se destacan el precio del crudo (explica a razón de un 80 por ciento del costo de la refinerías), el de los biocombustibles y el tipo de cambio.

El Estado hará las veces de un maestro de ceremonias que moderará las decisiones del sector privado, pero sin incidencia definitiva, dado que las empresas llevarán sus cálculos, que no correrán por cuenta del Gobierno. Eso se debe a que los precios de los combustibles son libres en el país, algo que continuará de esa manera.

El primer aumento de esa saga llegará en los primeros días del mes próximo. Según el cronograma que se manejaba hasta principios de la semana, las subas serán del ocho por ciento y se implementarán entre el 7 y el 9 de enero. La siguiente revisión sería en abril próximo.

Las principales refinadoras del país son YPF, Axion, Shell, Petrobras y Oil. Las empresas están de acuerdo en contar con la participación del Estado al momento de definir los aumentos dado que lo consideran un factor que organizaría las subas. De esa manera, llevarían previsibilidad al consumidor y evitarían aplicar incrementos mensuales atados a la devaluación.

Las naftas que se venden en el país tienen un 12 por ciento de etanol, mientras que el gasoil se mezcla con 10 por ciento de biodiésel. Los precios de esos insumos están atados a una canasta de productos que en ocasiones provoca aumentos para las refinerías que las empresas tienen dificultades para trasladar a los precios de los combustibles.

El convenio, que seguramente se refrende en un documento firmado por todos los actores, estará vigente mientras dure el acuerdo para llevar el precio local del petróleo a los niveles internacionales, algo que ocurrirá a mediados del año próximo.

Las empresas y el Gobierno avanzaron sustancialmente en ese punto a principios de esta semana. Acordaron que el precio del crudo local caerá gradualmente hasta estar alineado en agosto con los valores internacionales, algo que dependerá de la marcha de la cotización internacional, un factor ajeno a los actores locales.

El dólar como referencia

La evolución del tipo de cambio es un factor crucial: sucede que el mercado petrolero está dolarizado en la Argentina, por lo que la marcha de la devaluación le pone presión adicional a los precios de los combustibles. Por ejemplo, las refinerías pagan el crudo en moneda local, pero su factura está atada al tipo de cambio del Banco Central del día anterior al cierre de la operación.

Sin embargo, los combustibles en las estaciones de servicio se pagan en pesos. A mayor depreciación, entonces, las empresas requieren de más pesos para pagar su principal materia prima.

Más allá de la molestia que genera la remarcación de las pizarras, los precios de los combustibles están atrasados en la Argentina. En lo que va del año aumentaron 31 por ciento, y el último ajuste fue en mayo pasado. Requiere un ejercicio de mucha paciencia encontrar otro producto o servicio que se comercialice en el país cuyo último ajuste haya sido hace siete meses.

El aumento de los combustibles no compensó la suba de costos, debido a que la devaluación del año ronda el 60 por ciento.

El Gobierno tiene una carta para estrechar ese abismo. En los próximos meses el precio del crudo local bajará e incluirá en parte las subas contenidas de los combustibles.

Fuente: La Nación

El gobierno está a punto de acordar con el sector privado un nuevo marco para aumentar los precios de las naftas y el gasoil, cuyas remarcaciones en las pizarras de las estaciones de servicio suelen despertar críticas entre los automovilistas y alimentan la inflación.

Desde hace semanas funcionarios del Ministerio de Energía, a cargo de Juan José Aranguren , trabajan con las compañías para establecer un mecanismo de revisión periódica de los combustibles. Así lo confirmaron dos fuentes del sector privado y una oficial. Todos pidieron reserva de su nombre.

El plan consiste en establecer un esquema de revisión trimestral de precios en base a una fórmula que contemple los principales factores que afectan a los valores de las naftas y el gasoil, entre los que se destacan el precio del crudo (explica a razón de un 80 por ciento del costo de la refinerías), el de los biocombustibles y el tipo de cambio.

El Estado hará las veces de un maestro de ceremonias que moderará las decisiones del sector privado, pero sin incidencia definitiva, dado que las empresas llevarán sus cálculos, que no correrán por cuenta del Gobierno. Eso se debe a que los precios de los combustibles son libres en el país, algo que continuará de esa manera.

El primer aumento de esa saga llegará en los primeros días del mes próximo. Según el cronograma que se manejaba hasta principios de la semana, las subas serán del ocho por ciento y se implementarán entre el 7 y el 9 de enero. La siguiente revisión sería en abril próximo.

Las principales refinadoras del país son YPF, Axion, Shell, Petrobras y Oil. Las empresas están de acuerdo en contar con la participación del Estado al momento de definir los aumentos dado que lo consideran un factor que organizaría las subas. De esa manera, llevarían previsibilidad al consumidor y evitarían aplicar incrementos mensuales atados a la devaluación.

Las naftas que se venden en el país tienen un 12 por ciento de etanol, mientras que el gasoil se mezcla con 10 por ciento de biodiésel. Los precios de esos insumos están atados a una canasta de productos que en ocasiones provoca aumentos para las refinerías que las empresas tienen dificultades para trasladar a los precios de los combustibles.

El convenio, que seguramente se refrende en un documento firmado por todos los actores, estará vigente mientras dure el acuerdo para llevar el precio local del petróleo a los niveles internacionales, algo que ocurrirá a mediados del año próximo.

Las empresas y el Gobierno avanzaron sustancialmente en ese punto a principios de esta semana. Acordaron que el precio del crudo local caerá gradualmente hasta estar alineado en agosto con los valores internacionales, algo que dependerá de la marcha de la cotización internacional, un factor ajeno a los actores locales.

El dólar como referencia

La evolución del tipo de cambio es un factor crucial: sucede que el mercado petrolero está dolarizado en la Argentina, por lo que la marcha de la devaluación le pone presión adicional a los precios de los combustibles. Por ejemplo, las refinerías pagan el crudo en moneda local, pero su factura está atada al tipo de cambio del Banco Central del día anterior al cierre de la operación.

Sin embargo, los combustibles en las estaciones de servicio se pagan en pesos. A mayor depreciación, entonces, las empresas requieren de más pesos para pagar su principal materia prima.

Más allá de la molestia que genera la remarcación de las pizarras, los precios de los combustibles están atrasados en la Argentina. En lo que va del año aumentaron 31 por ciento, y el último ajuste fue en mayo pasado. Requiere un ejercicio de mucha paciencia encontrar otro producto o servicio que se comercialice en el país cuyo último ajuste haya sido hace siete meses.

El aumento de los combustibles no compensó la suba de costos, debido a que la devaluación del año ronda el 60 por ciento.

El Gobierno tiene una carta para estrechar ese abismo. En los próximos meses el precio del crudo local bajará e incluirá en parte las subas contenidas de los combustibles.

Fuente: La Nación

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