Inundaciones: mirar más allá del horizonte

Política 20 de enero Por
Columna de opinión de Gastón Gardiol. Dirigente UCR-Cambiemos Las Colonias, Santa Fe.

La intensidad de los fenómenos climáticos de los últimos 10 años, pusieron nuevamente en el centro de la discusión el papel del hombre en relación al medio ambiente. La provincia de Santa Fe, tanto por la existencia de los más diversos cursos de agua como por el perfil de su producción, tiene una alta sensibilidad ante cualquier alteración del clima.

Desde finales de 2016, se registra un fenómeno de lluvias no tan distante de la media anual pero de inusitada intensidad, variante que provocó el anegamiento de pueblos enteros y puso en situación de colapso la producción lechera y agrícola. Castellanos y Las Colonias, como ocurrió en abril de 2016, volvieron a estar en el “ojo de la tormenta” y las consecuencias son lamentables.

La gravedad del problema no puede permitir la discusión política banal ni el análisis superficial sobre una materia que requiere de idoneidad absoluta, pero sí un llamado de atención a tiempo sobre aspectos que en el devenir cotidiano debemos asimilar necesariamente.

En tal sentido, debe primar una mirada hacia el corto, mediano y largo plazo, que comprenda múltiples planos de abordaje: obras de infraestructura, modelo productivo, manejo del agua, preservación y cuidado del medio ambiente en general. Toda acción en cualquiera de estos ejes de trabajo debe tener como prioridad revalorizar la vida en el ámbito rural.

La Provincia de Santa Fe parece no disponer de un plan director regional de obras hidráulicas que atienda un fenómeno que ocurre -al menos- hace 50 años. La producción viene siendo castigada permanentemente con pérdidas millonarias según los casos. El productor padece periódicamente esta circunstancia de quebranto que tiene impacto directo en su entorno.

No hay obras de magnitud que nos permitan señalar que la problemática se abordó seriamente. La falta de reacondicionamiento del Canal Vila - Cululú es un ejemplo, como también las deficiencias en el mantenimiento de canales primarios y secundarios. La discusión del Código del Agua y la redefinición del mapa de comité de cuencas, “se perdieron en el torrente” de promesas oficiales y se “ahogaron” en la burocracia estatal.

Muchos insisten con ubicar al monocultivo como causa de todos los males, pero si la discusión se instala en ese terreno, nuevamente el productor es un espectador de lujo ante la ausencia de un modelo productivo diseñado desde los sucesivos gobiernos nacionales, que poco se han preocupado por la realidad de nuestros pueblos del interior.

Las retenciones agropecuarias aplicadas durante más de una década sólo dejaron un goteo de recursos escasos a los gobiernos locales, quienes administraron de la mejor manera posible aquel Fondo Sojero que provenía de enorme masa de recursos que emigró hacia las fornidas arcas nacionales en desmedro de un raquítico esquema de obras para la provincia de Santa Fe. Nunca los productores sufrieron tanto como ahora la falta de infraestructura rural.

Definitivamente, la Provincia en conjunto con los municipios y comunas, junto a las entidades agropecuarias y los comités de cuenca, pero también comprometido con el gobierno nacional en un trabajo común, debe desarrollar en el corto y mediano plazo un plan de obras para mitigar los efectos de lluvias extraordinarias, hacer su aporte para modificar la matriz productiva, disponer de la mayor cantidad de herramientas científico-tecnológicas y promover de una vez por todas un programa de forestación. En conclusión, atender un poco más a nuestro medio ambiente y un poco menos a nuestro medio económico. Éste tendrá un futuro sombrío si no logramos recomponer al primero.

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