Santiago Lange, oro olímpico tras un cáncer y con un solo pulmón

Deportes 16/08/2016
Santiago Lange no es una historia más de las muchas que se esconden detrás de las luces de neón de unos Juegos. La suya es la historia de una pasión capaz de superarlo todo: los obstáculos, el tiempo y hasta la más dura de las enfermedades.
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Lange y Carranza, en el podio, con sus medallas de oro en Nacra 17 Mixed - Foto: Damien Meyer - AFP

Detrás de las arrugas del rostro de este argentino de 54 años, campeón olímpico en Río junto a Cecilia Carranza, se guardan mil batallas en el mar. Y por encima de todo, a los bronces, en Atenas 2004 y Pekín 2008, ambos en Tornado, se suma al fin el oro en la clase Nacra 17 Mixed.

A Lange y Carranza les bastó un sexto puesto en la 'medal race' para hacerse con el título, después de terminar líder de la general, con cinco puntos de ventaja, al final de las 12 primeras regatas. "Buscaba un oro desde los 80. He pasado mucho tiempo luchando por esto", comentó Lange en la base olímpica de Marina da Gloria. "Trabajamos mucho. Nos lo merecemos", coincidió Carranza, de 29 años, que antes competía en Láser Radial.

Lange se convierte de este modo en uno de los deportistas de más edad que se cuelga un oro en la vela olímpica. Uno de sus compatriotas, Julio Sieburger, ganó una plata con 56 años en Londres 1948. No obstante, aún no piensa en el adiós y le gustaría llegar a Tokio 2020, "si (sus) rodillas y (su) espalda sobreviven".

Operación en Barcelona

La dilatada peripecia de Lange sufrió un trágico giro hace 18 meses, cuando a Lange le diagnosticaron cáncer de pulmón. "Nunca fumé", aclara el campeón, que decidió consultar a los médicos después de percatarse de que en sus viajes empezaba a enfermar con cierta continuidad.

Entonces, Río de Janeiro desapareció de su agenda. "Durante seis meses me dediqué en exclusiva a mi enfermedad. Mi prioridad fue la salud y todo lo demás era irrelevante. Sólo pensé y trabajé para operarme en el lugar adecuado y tomar las decisiones correctas, porque en realidad yo no me quería operar, no quería creerles a los médicos", recuerda como quien habla de una vieja pesadilla. Al final, la cirugía se realizó en Barcelona. Le extirparon un pulmón, le dijeron que todo había salido bien. Y a los 25 días ya estaba entrenando otra vez. "El único secreto -afirmó- es que amo lo que hago".

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La recuperación no fue sencilla. Lange tuvo que habituarse a respirar con un pulmón menos, a dosificar los esfuerzos. "En las primeras regatas no me sentí bien, no estaba en una buena forma física y no podía saber cómo iba a estar más adelante. Pero Cecilia (Carranza) me invitó a navegar juntos y acepté, porque me interesó el Nacra y porque vi que tenía ganas de esforzarse".

Dos de sus hijos, en Río en 49er

Cuenta que hay mucha diferencia entre respirar con dos pulmones que hacerlo solo con uno: "Tenía la suerte de contar con una gran preparación física durante muchos años. Pero hoy todo me cuesta más, como sacar el barco del agua, por ejemplo. Por suerte navego desde los seis años. Eso me da mucho oficio". A partir de ese momento comenzó una carrera contra el tiempo para llegar en condiciones a los Juegos. Allá por noviembre de 2015, Lange aseguraba que veía "difícil obtener una medalla".

Hay algo más. En Río también le acompañan sus hijos, Yago y Klaus, compitiendo en la clase 49er. "Cuando eran chicos yo viajaba muchísimo para navegar. Ahora la vela nos volvió a unir y eso es muy lindo y lo estoy disfrutando mucho". Por eso, confesó, están siendo unos días muy especiales: "Me emocioné en muchos otros Juegos, pero nunca lloré tanto como en estos. En la ceremonia inaugural, unas horas después, la mañana siguiente cuando estaba solo, viendo navegar a mis hijos, en las entrevistas..."

Fuente: Agencias

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