Setenta personas vieron la imagen de la Virgen de Guadalupe en una hostia

Generales 07/09/2016 Por
Apareció en dos oportunidades durante un retiro espiritual que el grupo Emaús de la Basílica realizó en el ex Seminario. La imagen se mantuvo unos momentos y luego se desvaneció.
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Los setenta hombres que participaron de un retiro espiritual de Emaús el pasado fin de semana estallaron en lágrimas de emoción el sábado a las 9. La razón fue la misma: “Todos coincidimos en que veíamos la imagen de la Virgen de Guadalupe en la hostia consagrada, que permaneció por unos instantes y luego se desvaneció”. Así contó el Pbro. Olidio Panigo, quien dirigía la exposición al Santísimo al momento de la manifestación y le pidió a los presentes que guardaran reserva de lo que vieron. Pero el domingo, a las 11, en una nueva oración de Adoración la imagen volvió a aparecer, en la misma hostia y del mismo modo.

El grupo sacó fotos con celulares y la imagen se viralizó por redes sociales. En cuestión de minutos, la capilla de la casa de retiros Nuestra Señora de Guadalupe (en el edificio del ex Seminario, en Piedras 7100) recibió la visita de otros integrantes de la comunidad guadalupana que se acercaron a mirar. “Podría decirse que era un juego de sombras dentro de la hostia pero se vio con nitidez, los dos días y en diferente horario”, detalló el sacerdote.

La imagen se desdibujó con el correr de las horas, mientras se realizaba una oración de Adoración. Hoy la hostia permanece en el Sagrario de la casa de retiros y, según el sacerdote, no tiene ninguna alteración. “Hay quienes piden ver la hostia pero no tiene nada en especial, nada extraordinario”.

Una manifestación privada
Esta mañana Panigo, delegado episcopal en la Basílica, se reunió con el arzobispo Mons. José María Arancedo y le contó lo sucedido. “No es una aparición sino un signo especial para quienes participaron del retiro, no es algo que tengamos que exponer para la veneración pública porque fue algo del momento que vivieron los presentes y que después se desvaneció”, dijo el sacerdote. Panigo, a cargo de la Basílica desde hace una década, pide cautela. Pero las lágrimas que asoman denotan la trascendencia con la que vive la manifestación que narra con palabras cautas.