Una máquina de vidas musicales: Charly García cumple 65 años

Generales 24/10/2016 Por
Una verdadera estrella del rock. Un artista que le dio vida a grandes bandas y compuso canciones que son parte de la gente. En su día, repasamos distintos momentos de su carrera.
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Todo comenzó cuando Carlos Alberto García Moreno pisó con cinco años un conservatorio para tomar sus primeras lecciones de piano. Entre obras de Bach, Mozart o Chopin, el pequeño Charly sorprendió al mostrar sus composiciones. Su oído absoluto se encargó de reconocer todos aquellos sonidos que para la gran mayoría estaban ocultos. Toda esa formación clásica se detuvo cuando descubrió el rock, y en especial a los Beatles. "La civilización terminó el día que los Beatles publicaron 'I Want To Hold Your Hand", contó en una entrevista.

Ya en el secundario, en el Dámaso Centeno, Charly García deslumbraba a sus compañeros durante las clases de música. El dato sobre su gran oído llegó a otro alumno, Nito Mestre que lo buscó. “Por alguna razón cambié de turno durante una semana. Yo solía ir a la mañana y comencé a ir a la tarde. Un buen día entro a la sala de música y Charly estaba tocando el piano en un recreo”, recordó Nito en el libro “No digas nada” de Sergio Marchi.

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De ese encuentro nació Sui Generis. Una banda que marcó a los chicos de los '70 con sus letras cargadas de inocencia y la cadencia del folk. La imagen de esos dos flacos de pelo largo quedó inmortalizada en la tapa de Vida (1972), su disco debut. Sus primeros temas “Canción para mi muerte”, “Necesito”, “Natalio Ruiz, el hombrecito del sombrero gris”, “Cuando comenzamos a nacer” y “Quizás porque”, retrataban lo absurdo del mundo y el público se identificaba.

Cuando el grupo llegó al pico de su popularidad, con un par de discos publicados, García decidió poner punto final. El desgaste de los shows, la aparición de la censura, y la búsqueda de nuevos rumbos musicales, lo llevaron a tomar la decisión. Toda la emoción del final quedó registrada en el disco doble Adiós Sui Generis, grabado el 5 y 6 de septiembre de 1975, donde más de 25 mil jóvenes fueron testigos de la despedida en el Luna Park. Al año siguiente se conoció la película dirigida por Bebe Kamin que documentó la histórica presentación.

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Sui Generis también participó de la cumbre del rock acústico con PorSuiGieco (Raúl Porchetto, León Gieco y María Rosa Yorio, cantante y por entonces la mujer de Charly). En 1976 grabaron un disco con canciones como "El fantasma de Canterville" ; "Quiero ver, quiero ser, quiero entrar" y "Todos los caballos blancos".

Su siguiente desafío fue La Máquina de Hacer Pájaros (cuyo nombre salió de una historieta del dibujante Crist). Con Carlos Cutaia (teclados), Gustavo Bazterrica (guitarra), José Luis Fernández (bajo) y Oscar Moro (batería) como fieles compañeros. García decidió explorar un nuevo terreno musical dominado por los gandes grupos de la época. Se acercó a un sonido más complejo y cercano al rock sinfónico que sacudía al mundo. El primer trabajo homónimo, de 1976, cumplió con el deseo del artista. Al año siguiente se conoció Películas con buena repercusión por parte del público.

Con la llegada de la dictadura, Charly decidió terminar el proyecto y buscó cambiar el aire. Se fue a Brasil, a Búzios, junto a David Lebón para darle vida a una nueva experiencia. Durante esa estadía fue dejando atrás la adolescencia de Sui Generis, la experimentación de La Máquina y abrió paso a su banda fundamental: Seru Giran. Empezaron a zapar con Lebón, se sumó Moro y, un poco más tarde, Pedro Aznar, "un pibe que la rompía en el bajo" tal como lo definió David.

Para el público fue difícil procesar la salida de la poética de Sui Generis para entrar engancharse con el "trip" simbólico que planteó la nueva banda. Entender a Seru Giran es entender una nueva cosmogonía la de una Argentina que ya había empezado a soportar el peso de la dictadura de Videla. “Lo que sabemos es que tenemos que cortarla un poco con lo que nosotros sentimos y empezar a relacionarnos con la gente un poco más” le contó el músico a la revista Periscopio en 1978. Finalmente la situación cambió y la crítica especializada y el público aprobaron la idea y se transformaron en “los Beatles argentinos”.

A lo largo de los discos, nacieron hermosas canciones que tuvieron mucha repercusión en la gente y hoy son clásicos: “Seminare”, “Eiti-Leda”, “Alicia en el País”, “Peperina”, “Cuánto tiempo más llevará” y “No llores por mí Argentina”. Sirvieron para poner un poco de luz en una etapa tremenda de la historia del país, para poner el dolor en palabras. García buscó dar con un mensaje que desafió a la censura de la época. "Milagrosamente no me llevaron preso, ni me torturaron. Me pasó lo que le pasó a cualquier tipo que tenía el pelo largo: que me llevaran frecuentemente a comisarías, por ejemplo para pedirme explicaciones sobre las letras de las canciones”, describió durante una entrevista con la BBC en 2007.

En 1982, en plena Guerra de Malvinas, Seru Giran anunció su final. Pedro Aznar decidió viajar a los Estados Unidos para estudiar a la escuela de música de Berklee. El genio de bigote bicolor arrancó con su carrera como solista. La primera experiencia fue la música para la película “Pubis Angelical”, del director Raúl de la Torre, basada en la novela homónima de Manuel Puig.

El disco llegó a las disquerías en formato doble junto a Yendo de la cama al living, que tenía canciones como “Inconsciente colectivo”, “Yo no quiero volverme tan loco” y la que le da nombre al disco. Fue presentado ante 25 mil personas en el estadio de Ferro, el 26 de diciembre de 1982, bajo el lema "No bombardeen Buenos Aires" y con una gran puesta en escena a cargo de Renata Schussheim.

La llegada de la democracia fue un renacer para Charly. Cambió su look, se cortó el pelo, se puso un sobretodo y se fue a los Estados Unidos. Se interesó por propuestas cargadas de máquinas de ritmo, secuenciadores y nuevos teclados. De esa mezcla, salió Clics Modernos, un cambio radical dentro de su carrera, con canciones que ya son clásicos como “Nos siguen pegando abajo (pecado mortal)”, “No me dejan salir” y “Los dinosaurios”. "Lo veo polentoso, suena fuerte, muy fuerte. Si lo miro desde afuera, lo veo algo así como provocador, no hay ningún disco argentino que suene mejor”, contó en una entrevista de la época.

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Piano Bar y Parte de religión fueron otros dos importantes trabajos que sonaron mucho en la radio. Más tarde apareció Cómo conseguir chicas, un álbum que marcó el final de una década muy importante para el compositor.

Los ’90 llegaron con Filosofía barata y zapatos de goma. El disco que incluyó una versión del Himno Nacional Argentino y que instaló la polémica. El músico tuvo que enfrentar un juicio por “ofensa a los símbolos patrios”. La paradoja, esta versión se canta hoy en mucho colegios argentinos. Terminaban los '80, el final de una época dorada y llegaba “Say No More”.

La hija de la lágrima (1994) fue una experiencia cercana a la ópera rock con pasajes instrumentales interesantes y la marca de Charly en canciones como “Chipi chipi”, “La sal no sala”, “Fax U”. La muerte de Kurt Cobain de Nirvana causó dolor en el artista que, para homenajearlo, se tiñó el pelo de rubio. Los '90 marcaron un cambio generacional con Say no More (1996) y El aguante (1998)

Fueron tiempos de excesos y escándalos, pero García no se detuvo y siguió haciendo música: publicó Influencia (2002) y Rock and Roll YO (2003). La polémica volvió en 2006 cuando comenzaron a circular por internet los demos de su futuro disco Kill Gil. El músico culpó a Migue, su hijo, de ser el responsable de que el material se hubiera filtrado. La discográfica se negó a publicarlo al considerar que ya todos lo habían descargado. Luego de cuatro años y de algunos retoques en la producción, a fines de 2010, salió el disco.

Llegaron tiempos difíles para Charly porque el cuerpo le cobró factura. Fueron años de rehabilitación y el sostén de Palito fue imprescindible para sacarlo del pozo. Pero el ave Fenix renació de las cenizas. Ese momento mágico quedó registrado en El concierto subacuático, un recital que Charly brindó en Vélez el 23 de octubre de 2009 ante una multitud que desafió la lluvia para dar muestra de la lealtad al músico. Una noche histórica que marcó su regreso a los escenarios tras una larga rehabilitación.

A lo largo de su extensa carrera se relacionó con otros importantes artistas y del encuentro nacieron genialidades. Trabajó con Luis Alberto Spinetta, Mercedes Sosa, Fito Páez y Gustavo Cerati. Uno de los ejemplos es Tango junto a Pedro Aznar.

LoS que seguimos desde hace tiempo su carrera sabemos que el genio esconde un as en la manga. Sigue tocando y se junta con los pibes a rockear. "Aunque llegan las nuevas olas, todavía no es parte del mar".

Fuente: TN.com.ar

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