La tecnología frena la productividad.

Tecnología 13/06/2016
Al ritmo actual, 75% de las firmas S&P500 desaparecerán en 10 años, y el ciclo del producto se abreviará a 5 años o menos. Hay que prever que la inversión en capital (robots) se duplique entre 2015 y 2025 (U$S 11 billones / U$S 25 billones). El alza de la productividad en las industrias de punta no sólo depende de la aceleración del producto por hora trabajada, sino de la rapidez y amplitud con que absorba recursos (capital / trabajo) del resto de la economía. Si este proceso se frena, la productividad cae en el sistema.
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EEUU - Tecnología vs. Productividad

El producto por hora trabajado (nivel de alza de la productividad) cayó en EE.UU a 0,2% anual en el primer trimestre del año, por debajo de los niveles europeos y japoneses (0,3% y 0,4%, respectivamente).

Lo llamativo es la tendencia declinante de la productividad estadounidense. Creció 0,3% en 2015, 0,5% en 2014, comparada con un incremento de 2,4% por año entre 1999 y 2006. La productividad aumentó en el mundo 1,2% anual en 2015, una disminución significativa en relación a la expansión de 1,9% el año anterior.

Esta caída de la tasa de auge de la productividad ocurre cuando se acelera la revolución tecnológica en EE.UU, con un vuelco a la “nube” (cloud computing) de los procesos y procedimientos de la mayor parte de sus empresas, ante todo las 500 de Standard & Poor’s (S&P500).

Por eso es que han aumentado 2 millones por año a partir de 2009 las firmas que procesan sus actividades en la “nube”; y esto sucede cuando la nueva revolución industrial ha adquirido un ritmo intensamente disruptivo, al digitalizarse la totalidad de las estructuras binarias. Se acelera el proceso de “destrucción creadora”, resorte fundamental de la acumulación capitalista y núcleo de su productividad.

Al ritmo actual, 75% de las firmas S&P500 desaparecerán en 10 años, y el ciclo del producto se abreviará a 5 años o menos. Hay que prever que la inversión en capital (robots) se duplique entre 2015 y 2025 (U$S 11 billones / U$S 25 billones).

El alza de la productividad en las industrias de punta no sólo depende de la aceleración del producto por hora trabajada, sino de la rapidez y amplitud con que absorba recursos (capital / trabajo) del resto de la economía. Si este proceso se frena, la productividad cae en el sistema.

Esto habría ocurrido en EE.UU en los últimos 10 años: a pesar de la extraordinaria productividad de punta (aumentó 5,2% anual en el sector high-tech), ha disminuido en el resto del sistema hasta su virtual desaparición.

La regla en el capitalismo es que un sector sólo despliega todo su potencial si existe demanda suficiente para su producción. Esto ha faltado en EE.UU en los últimos 15 años por la concentración del ingreso en el 15% de arriba de la pirámide social, con la pérdida correlativa de capacidad de consumo del 75% restante.

Los ingresos del 1% de arriba crecieron 3,4% por año a partir de 1973 (+5,4% anual para el 0,1% del pico de la pirámide), en tanto que otro 90% restante mejoró sólo 0,3% por año.

La causa de esta extraordinaria discordancia entre salto de innovación y caída de la productividad ha sido la propia revolución tecnológica, que al concentrar la riqueza en el 10% de arriba, ha hundido la demanda del 90% de abajo. La aceleración de la revolución tecnológica es lo que ha debilitado la productividad. Esta es la suprema ironía del capitalismo avanzado.

Harvard estima que la concentración de la riqueza ha reducido en 20% el crecimiento de EE.UU. en las últimas 4 décadas, con un costo de US$400.000 millones (2,6% del PBI). Esta ha sido la causa esencial del bajo crecimiento posterior a 2007-2009.

El consumo privado representa 75% del PBI estadounidense, y los salarios reales no han crecido en los últimos 10 años, con una caída de 10 puntos en la participación laboral; y esto ha sucedido cuando se ha ampliado a un ritmo vertiginoso la frontera productiva.

La paradoja de la acumulación capitalista fue advertida en el inicio de la revolución industrial (1780-1840), cuando se señaló, en 1848, que la revolución tecnológica desataba necesariamente una intensa polarización social, creadora de disturbios y conmociones, incluso de revoluciones sociales. Quizás este sea el “fenómeno Trump” en EE.UU.

Fuente: Clarin

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